
“Aquella chiquilla, decididamente iba a causarle siempre preocupaciones. La había tenido a una edad tardía –aunque dentro de la media (…), en torno a los sesenta y un años-(…).
“La sociedad democrática ideal había llegado (…) a un estado de gran madurez, fundado en la longevidad máxima (…). Armonía Social tenía como función culminar la gran revolución demográfica hasta alcanzar poco a poco el objetivo "natalidad cero, mortalidad cero" (…)
“Fue, pues, con total tranquilidad como acudió Marguerite a la Armonía Social a declarar su embarazo, es decir, interrumpirlo, pues las dos cosas eran prácticamente sinónimas.
“Para su gran sorpresa (…) le explicaron que el año que estaba a punto de culminar había sido malo demográficamente(…).
“Todas sus actividades, y en especial su condición física, habían sufrido un importante retraso.
“Y estaba también la cuestión de la vergüenza. Era la única del barrio que tenía un hijo y, como ocurre en cualquier situación anormal, se sentía vagamente culpable de ello (…). ¿Cuántos viajes había hecho de pie, en pasillos incómodos, con la mano siempre dispuesta para taparle la boca a su hija?
“Kate, por suerte, era una niña buena y tranquila (…). Pero ejercía la tiranía propia de todos los niños y su madre se sentía víctima permanente de ella.
“Había acabado por sincerarse con los psicólogos de la Armonía Social, quienes, lógicamente, le propusieron confiar a Kate a una institución (…).
“Las desdichas de Marguerite no había concluido, sin embargo (…). La vida sin ella le parecía vacía (…).
“Cuando, con veinte años, Kate decidió instalarse con su madre, le extrañó oírla decir cada noche que ella le había destrozado la vida…, siendo así que apenas se habían visto las dos…”
“Fue, pues, con total tranquilidad como acudió Marguerite a la Armonía Social a declarar su embarazo, es decir, interrumpirlo, pues las dos cosas eran prácticamente sinónimas.
“Para su gran sorpresa (…) le explicaron que el año que estaba a punto de culminar había sido malo demográficamente(…).
“Todas sus actividades, y en especial su condición física, habían sufrido un importante retraso.
“Y estaba también la cuestión de la vergüenza. Era la única del barrio que tenía un hijo y, como ocurre en cualquier situación anormal, se sentía vagamente culpable de ello (…). ¿Cuántos viajes había hecho de pie, en pasillos incómodos, con la mano siempre dispuesta para taparle la boca a su hija?
“Kate, por suerte, era una niña buena y tranquila (…). Pero ejercía la tiranía propia de todos los niños y su madre se sentía víctima permanente de ella.
“Había acabado por sincerarse con los psicólogos de la Armonía Social, quienes, lógicamente, le propusieron confiar a Kate a una institución (…).
“Las desdichas de Marguerite no había concluido, sin embargo (…). La vida sin ella le parecía vacía (…).
“Cuando, con veinte años, Kate decidió instalarse con su madre, le extrañó oírla decir cada noche que ella le había destrozado la vida…, siendo así que apenas se habían visto las dos…”
(Jean-Cristophe Rufin (1), “Globalia”, Edit. Anagrama).
Una de las cosas que la ciencia ficción anticipa son los cambios demográficos. Natalidad cero, mortalidad cero, parecen ser un fin del ser humano desde los primeros tiempos. La medicina prolonga nuestras vidas de maneras insospechadas. Nuestros bisabuelos murieron a edades que doblaban sus expectativas de vida al nacer. Y nosotros, quizá sobrepasemos la barrera del centenario (2)…
Una de las cosas que la ciencia ficción anticipa son los cambios demográficos. Natalidad cero, mortalidad cero, parecen ser un fin del ser humano desde los primeros tiempos. La medicina prolonga nuestras vidas de maneras insospechadas. Nuestros bisabuelos murieron a edades que doblaban sus expectativas de vida al nacer. Y nosotros, quizá sobrepasemos la barrera del centenario (2)…
Pero, me pregunto si esta clase de vida tendrá sentido…
En la “Máquina de La Verdad”, de James Halperin (3), el leit-motiv de su protagonista, quien crea una máquina para que la gente no se pueda mentir sin que la descubran, y alcanzar una Utopía para él, cual es una Tierra perfecta, es que se pueda estudiar la prolongación de la vida hasta la eternidad…
Cuando leí esa novela pensé que lo que el autor plantea como Utopía es para mí una Distopía… Desterrar de la vida de los hombres la intimidad, aunque ella incluya la mentira como una parte importante, es quitarnos la Libertad… Una vida así, no es posible en esta Tierra… Sino en la Trascendencia…
Creo que sin la niñez la longevidad no tiene sentido…Una bendición rodeada de una maldición, como dice Stephen King en “La Milla Verde” (traducida al castellano como “El pasillo de la muerte”, y en su versión fílmica como “Milagros Inesperados”) (4).
Una vida eterna en la tierra sin la Infancia, sin la Juventud, es una vida sin la Inocencia, sin la Rebeldía, sin los Errores… No es Vida…
Feliz Día de la Madre.
Algún día tendré un hijo… Ya escribí un libro, mi tesis (aunque espero escribir más y publicar), y planté una planta (que asimilo a un árbol). Sólo me falta un hijo para ser Nada Menos que Toda Una Mujer (5)…
Mientras, miro el rigor de ello para mis primas y amigas, y descanso un poco de ese yugo.
Las veo rabiar y sufrir, meciendo a la guagua por toda la casa, buscando mil recetas para que duerman de corrido, dejen de llorar, se coman la comida, etc… Recurriendo a cada uno de los consejos del pediatra, pensando que junto al ginecólogo y el anestesista (aunque éste tiene un nivel superior dentro de sus cariños), es un Obi Wan Kenobi… Para, cuando no te resultan sus indicaciones, volver a los consejos de la abuela, y terminar santiguando al o la Chuky con una meica onda Mestro Yoda, como hacían contigo y tus hermanos (6)…
Y luego, sintiéndose culpables, por haber tenido pensamientos tan malignos respecto de sus hijitos, si al fin y al cabo felices se embarcaron en esta pega de ser mamá (alegremente hicieron la guagua, y su corazón se llenó de ternura cuando el test marcó las dos rayitas).
Y las entiendo.
Nadie nos enseñó a ser mamás. Hemos vivido desde niñas una difícil competencia… Entre prohibición de elevar volantines y tener autitos, mimos por haber salido estudiosas, obligadas a hacer el aseo, odiadas por pernas, buscando un buen liceo donde rendir una prueba de admisión, llenando facsímiles para la PAA, formularios para becas y créditos, depilándose extenuadas luego de una sesión de estudios para dar un examen con falda (de lo contrario, fijo sacábamos un punto menos), admiradas y envidiadas por las vecinas… Luego de todo eso, y en algunos casos, tras una corta temporada viviendo solas con poca plata, pero antes de poder disfrutar de los beneficios de la soltería de una mujer profesional, mucho antes si la guagua y la U les coincidieron, viene una avalancha de responsabilidades, en el momento justo de encontrarse a sí misma, de seguir a Sidharta (7)…
Que los pañales, vacunas, leche en fórmula, nana, sala cuna, smog, coche, silla para comer y para el auto, chupete, porta bebé, cuna corral, no al andador, intercomunicador entre tu pieza y la de la guagua, y el marido, pololo o pareja que se queda dormido o le tiene terror a todo lo anterior, o que derechamente le tiene pánico al Demonio de Tasmania que es el niño o niña…
Todas, cuestiones propias de nuestros tiempos y situaciones, porque cuando éramos guaguas nosotras, los dramas eran otros: pañales de género, calzón de goma, jabón Popeye, cero posibilidad de nana, coche con ruedas que se trancan, los porta bebés no existían, el andador era obligatorio, dejar a la guagua en un lugar en que la estufa a parafina no la queme, no había intercomunicador porque no teníamos cuarto propio… Y el papá de la guagua… ¿Pedirle hacerse cargo por unas horas?… No… Ellos iban a jugar a la pinchanga con sus amigos…
Pero nuestras mamás no tenían que lidiar con la preocupación por el futuro… Pedofolia, droga, sexo inseguro, homosexualidad por moda, violencia… ¿Qué depara el futuro a nuestro pobres hijos, si cuando apenas caminan ya tenemos que planificar en qué Colegio (y no Escuela) van a ir? (8)
Y, entre todos estos pensamientos, postular a trabajos mejores, rendir bien ante los jefes actuales (quienes o no han tenido nunca hijos ni piensan tener; o los tuvieron hace tanto rato que ya no recuerdan lo difícil que es verse fashion cuando antes de salir de la casa la guagua te deja una pequeña muestra sobre el traje; o tienen hijos chicos que encargan a otra persona, de manera que los ven únicamente cuando están bañados, alimentados y, en lo posible, dormidos), perfeccionarse memorizando libros, rindiendo exámenes o yendo a clases vespertinas, aguantar el calor o el frío, a la gente que corre a tu alrededor, y pa’ más recacha, soportar el Transantiago (9).
Feliz Día de la Madre.
Algún día tendré un hijo… Ya escribí un libro, mi tesis (aunque espero escribir más y publicar), y planté una planta (que asimilo a un árbol). Sólo me falta un hijo para ser Nada Menos que Toda Una Mujer (5)…
Mientras, miro el rigor de ello para mis primas y amigas, y descanso un poco de ese yugo.
Las veo rabiar y sufrir, meciendo a la guagua por toda la casa, buscando mil recetas para que duerman de corrido, dejen de llorar, se coman la comida, etc… Recurriendo a cada uno de los consejos del pediatra, pensando que junto al ginecólogo y el anestesista (aunque éste tiene un nivel superior dentro de sus cariños), es un Obi Wan Kenobi… Para, cuando no te resultan sus indicaciones, volver a los consejos de la abuela, y terminar santiguando al o la Chuky con una meica onda Mestro Yoda, como hacían contigo y tus hermanos (6)…
Y luego, sintiéndose culpables, por haber tenido pensamientos tan malignos respecto de sus hijitos, si al fin y al cabo felices se embarcaron en esta pega de ser mamá (alegremente hicieron la guagua, y su corazón se llenó de ternura cuando el test marcó las dos rayitas).
Y las entiendo.
Nadie nos enseñó a ser mamás. Hemos vivido desde niñas una difícil competencia… Entre prohibición de elevar volantines y tener autitos, mimos por haber salido estudiosas, obligadas a hacer el aseo, odiadas por pernas, buscando un buen liceo donde rendir una prueba de admisión, llenando facsímiles para la PAA, formularios para becas y créditos, depilándose extenuadas luego de una sesión de estudios para dar un examen con falda (de lo contrario, fijo sacábamos un punto menos), admiradas y envidiadas por las vecinas… Luego de todo eso, y en algunos casos, tras una corta temporada viviendo solas con poca plata, pero antes de poder disfrutar de los beneficios de la soltería de una mujer profesional, mucho antes si la guagua y la U les coincidieron, viene una avalancha de responsabilidades, en el momento justo de encontrarse a sí misma, de seguir a Sidharta (7)…
Que los pañales, vacunas, leche en fórmula, nana, sala cuna, smog, coche, silla para comer y para el auto, chupete, porta bebé, cuna corral, no al andador, intercomunicador entre tu pieza y la de la guagua, y el marido, pololo o pareja que se queda dormido o le tiene terror a todo lo anterior, o que derechamente le tiene pánico al Demonio de Tasmania que es el niño o niña…
Todas, cuestiones propias de nuestros tiempos y situaciones, porque cuando éramos guaguas nosotras, los dramas eran otros: pañales de género, calzón de goma, jabón Popeye, cero posibilidad de nana, coche con ruedas que se trancan, los porta bebés no existían, el andador era obligatorio, dejar a la guagua en un lugar en que la estufa a parafina no la queme, no había intercomunicador porque no teníamos cuarto propio… Y el papá de la guagua… ¿Pedirle hacerse cargo por unas horas?… No… Ellos iban a jugar a la pinchanga con sus amigos…
Pero nuestras mamás no tenían que lidiar con la preocupación por el futuro… Pedofolia, droga, sexo inseguro, homosexualidad por moda, violencia… ¿Qué depara el futuro a nuestro pobres hijos, si cuando apenas caminan ya tenemos que planificar en qué Colegio (y no Escuela) van a ir? (8)
Y, entre todos estos pensamientos, postular a trabajos mejores, rendir bien ante los jefes actuales (quienes o no han tenido nunca hijos ni piensan tener; o los tuvieron hace tanto rato que ya no recuerdan lo difícil que es verse fashion cuando antes de salir de la casa la guagua te deja una pequeña muestra sobre el traje; o tienen hijos chicos que encargan a otra persona, de manera que los ven únicamente cuando están bañados, alimentados y, en lo posible, dormidos), perfeccionarse memorizando libros, rindiendo exámenes o yendo a clases vespertinas, aguantar el calor o el frío, a la gente que corre a tu alrededor, y pa’ más recacha, soportar el Transantiago (9).
Con todos, todos estos pesos sobre nuestras espaldas, cualquier consejo, aunque sea bien intencionado, de la mamita de uno, dan ganas de tirarlo, junto a la guagua, por el balcón, por prehistórico. Los de las amigas, aunque traten de estar en tu pellejo por un instante, ídem, porque ellas no pueden ponerse tus zapatos salvo que su vida estuviera clonada con la tuya. Y los de los hombres, a la mierda, aunque sean amorosos, guachones y sepas que los pobres también están en la etapa de “Hay cómo duele crecer” (10) con muchas dificultades, tristezas y depresiones, simplemente porque ellos no saben nada…
Amigas, primas, las felicito por soportar… Y espero que cuando me toque a mí no me miren con cara de “te lo dijimos”, o con esa mueca de autosuficiencia de las personas que se creen expertas en un tema… No, lo que espero es que aguanten mis mañas, reclamos y gritos, entendiendo que yo pensaré que soy la ÚNICA persona a la que le pasa esta desgracia…
Y espero, que me acompañen, como yo a ustedes, en la absoluta y total FELICIDAD que es mirar dormir a un hijo o hija, sintiendo por fin que sé lo que es el verdadero AMOR…
FELIZ DÍA DE LA MADRE A TODAS LAS QUE SON O SERÁN MAMÁS.
Amigas, primas, las felicito por soportar… Y espero que cuando me toque a mí no me miren con cara de “te lo dijimos”, o con esa mueca de autosuficiencia de las personas que se creen expertas en un tema… No, lo que espero es que aguanten mis mañas, reclamos y gritos, entendiendo que yo pensaré que soy la ÚNICA persona a la que le pasa esta desgracia…
Y espero, que me acompañen, como yo a ustedes, en la absoluta y total FELICIDAD que es mirar dormir a un hijo o hija, sintiendo por fin que sé lo que es el verdadero AMOR…
FELIZ DÍA DE LA MADRE A TODAS LAS QUE SON O SERÁN MAMÁS.
PS: Ésta es una foto de mi mamita linda y hermosa a los 6 años… Te amo, Mamá…
NOTAS AL PIE
(1) http://www.edicionesb.com/Autores/Autor.aspx?id=43
(2) http://www.fiap.cl/p4_fiap/antialone.html?page=http://www.fiap.cl/p4_fiap/site/artic/20030430/pags/20030430124658.html
(3) http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=maquina_verdad&PHPSESSID=d31d48c4d8ea47d952f646a36afe8fa4
(4) http://www.zinema.com/pelicula/2000/lamillav.htm
(5) http://www.swarthmore.edu/Humanities/mguardi1/espanol_11/unamuno.htm
(6) http://www.lun.com/librerias/prt_em.asp?idnoticia=C385788886322685
(7) http://www.elmistico.com.ar/descarga/hesse/index.htm
(8) http://www.newland.cl/documentos/admision.htm
(9) http://www.transantiagoinforma.cl/
(10) http://es.wikipedia.org/wiki/Growing_Pains
NOTAS AL PIE
(1) http://www.edicionesb.com/Autores/Autor.aspx?id=43
(2) http://www.fiap.cl/p4_fiap/antialone.html?page=http://www.fiap.cl/p4_fiap/site/artic/20030430/pags/20030430124658.html
(3) http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=maquina_verdad&PHPSESSID=d31d48c4d8ea47d952f646a36afe8fa4
(4) http://www.zinema.com/pelicula/2000/lamillav.htm
(5) http://www.swarthmore.edu/Humanities/mguardi1/espanol_11/unamuno.htm
(6) http://www.lun.com/librerias/prt_em.asp?idnoticia=C385788886322685
(7) http://www.elmistico.com.ar/descarga/hesse/index.htm
(8) http://www.newland.cl/documentos/admision.htm
(9) http://www.transantiagoinforma.cl/
(10) http://es.wikipedia.org/wiki/Growing_Pains
