domingo, 13 de mayo de 2007

Esos locos bajitos...


“Aquella chiquilla, decididamente iba a causarle siempre preocupaciones. La había tenido a una edad tardía –aunque dentro de la media (…), en torno a los sesenta y un años-(…).
“La sociedad democrática ideal había llegado (…) a un estado de gran madurez, fundado en la longevidad máxima (…). Armonía Social tenía como función culminar la gran revolución demográfica hasta alcanzar poco a poco el objetivo "natalidad cero, mortalidad cero" (…)
“Fue, pues, con total tranquilidad como acudió Marguerite a la Armonía Social a declarar su embarazo, es decir, interrumpirlo, pues las dos cosas eran prácticamente sinónimas.
“Para su gran sorpresa (…) le explicaron que el año que estaba a punto de culminar había sido malo demográficamente(…).
“Todas sus actividades, y en especial su condición física, habían sufrido un importante retraso.
“Y estaba también la cuestión de la vergüenza. Era la única del barrio que tenía un hijo y, como ocurre en cualquier situación anormal, se sentía vagamente culpable de ello (…). ¿Cuántos viajes había hecho de pie, en pasillos incómodos, con la mano siempre dispuesta para taparle la boca a su hija?
“Kate, por suerte, era una niña buena y tranquila (…). Pero ejercía la tiranía propia de todos los niños y su madre se sentía víctima permanente de ella.
“Había acabado por sincerarse con los psicólogos de la Armonía Social, quienes, lógicamente, le propusieron confiar a Kate a una institución (…).
“Las desdichas de Marguerite no había concluido, sin embargo (…). La vida sin ella le parecía vacía (…).
“Cuando, con veinte años, Kate decidió instalarse con su madre, le extrañó oírla decir cada noche que ella le había destrozado la vida…, siendo así que apenas se habían visto las dos…”

(Jean-Cristophe Rufin (1), “Globalia”, Edit. Anagrama).

Una de las cosas que la ciencia ficción anticipa son los cambios demográficos. Natalidad cero, mortalidad cero, parecen ser un fin del ser humano desde los primeros tiempos. La medicina prolonga nuestras vidas de maneras insospechadas. Nuestros bisabuelos murieron a edades que doblaban sus expectativas de vida al nacer. Y nosotros, quizá sobrepasemos la barrera del centenario (2)

Pero, me pregunto si esta clase de vida tendrá sentido…

En la “Máquina de La Verdad”, de James Halperin (3), el leit-motiv de su protagonista, quien crea una máquina para que la gente no se pueda mentir sin que la descubran, y alcanzar una Utopía para él, cual es una Tierra perfecta, es que se pueda estudiar la prolongación de la vida hasta la eternidad…

Cuando leí esa novela pensé que lo que el autor plantea como Utopía es para mí una Distopía… Desterrar de la vida de los hombres la intimidad, aunque ella incluya la mentira como una parte importante, es quitarnos la Libertad… Una vida así, no es posible en esta Tierra… Sino en la Trascendencia…
Creo que sin la niñez la longevidad no tiene sentido…Una bendición rodeada de una maldición, como dice Stephen King en “La Milla Verde” (traducida al castellano como “El pasillo de la muerte”, y en su versión fílmica como “Milagros Inesperados”) (4).

Una vida eterna en la tierra sin la Infancia, sin la Juventud, es una vida sin la Inocencia, sin la Rebeldía, sin los Errores… No es Vida…

Feliz Día de la Madre.

Algún día tendré un hijo… Ya escribí un libro, mi tesis (aunque espero escribir más y publicar), y planté una planta (que asimilo a un árbol). Sólo me falta un hijo para ser Nada Menos que Toda Una Mujer (5)

Mientras, miro el rigor de ello para mis primas y amigas, y descanso un poco de ese yugo.

Las veo rabiar y sufrir, meciendo a la guagua por toda la casa, buscando mil recetas para que duerman de corrido, dejen de llorar, se coman la comida, etc… Recurriendo a cada uno de los consejos del pediatra, pensando que junto al ginecólogo y el anestesista (aunque éste tiene un nivel superior dentro de sus cariños), es un Obi Wan Kenobi… Para, cuando no te resultan sus indicaciones, volver a los consejos de la abuela, y terminar santiguando al o la Chuky con una meica onda Mestro Yoda, como hacían contigo y tus hermanos (6)

Y luego, sintiéndose culpables, por haber tenido pensamientos tan malignos respecto de sus hijitos, si al fin y al cabo felices se embarcaron en esta pega de ser mamá (alegremente hicieron la guagua, y su corazón se llenó de ternura cuando el test marcó las dos rayitas).

Y las entiendo.

Nadie nos enseñó a ser mamás. Hemos vivido desde niñas una difícil competencia… Entre prohibición de elevar volantines y tener autitos, mimos por haber salido estudiosas, obligadas a hacer el aseo, odiadas por pernas, buscando un buen liceo donde rendir una prueba de admisión, llenando facsímiles para la PAA, formularios para becas y créditos, depilándose extenuadas luego de una sesión de estudios para dar un examen con falda (de lo contrario, fijo sacábamos un punto menos), admiradas y envidiadas por las vecinas… Luego de todo eso, y en algunos casos, tras una corta temporada viviendo solas con poca plata, pero antes de poder disfrutar de los beneficios de la soltería de una mujer profesional, mucho antes si la guagua y la U les coincidieron, viene una avalancha de responsabilidades, en el momento justo de encontrarse a sí misma, de seguir a Sidharta (7)

Que los pañales, vacunas, leche en fórmula, nana, sala cuna, smog, coche, silla para comer y para el auto, chupete, porta bebé, cuna corral, no al andador, intercomunicador entre tu pieza y la de la guagua, y el marido, pololo o pareja que se queda dormido o le tiene terror a todo lo anterior, o que derechamente le tiene pánico al Demonio de Tasmania que es el niño o niña…

Todas, cuestiones propias de nuestros tiempos y situaciones, porque cuando éramos guaguas nosotras, los dramas eran otros: pañales de género, calzón de goma, jabón Popeye, cero posibilidad de nana, coche con ruedas que se trancan, los porta bebés no existían, el andador era obligatorio, dejar a la guagua en un lugar en que la estufa a parafina no la queme, no había intercomunicador porque no teníamos cuarto propio… Y el papá de la guagua… ¿Pedirle hacerse cargo por unas horas?… No… Ellos iban a jugar a la pinchanga con sus amigos…

Pero nuestras mamás no tenían que lidiar con la preocupación por el futuro… Pedofolia, droga, sexo inseguro, homosexualidad por moda, violencia… ¿Qué depara el futuro a nuestro pobres hijos, si cuando apenas caminan ya tenemos que planificar en qué Colegio (y no Escuela) van a ir? (8)

Y, entre todos estos pensamientos, postular a trabajos mejores, rendir bien ante los jefes actuales (quienes o no han tenido nunca hijos ni piensan tener; o los tuvieron hace tanto rato que ya no recuerdan lo difícil que es verse fashion cuando antes de salir de la casa la guagua te deja una pequeña muestra sobre el traje; o tienen hijos chicos que encargan a otra persona, de manera que los ven únicamente cuando están bañados, alimentados y, en lo posible, dormidos), perfeccionarse memorizando libros, rindiendo exámenes o yendo a clases vespertinas, aguantar el calor o el frío, a la gente que corre a tu alrededor, y pa’ más recacha, soportar el Transantiago (9).

Con todos, todos estos pesos sobre nuestras espaldas, cualquier consejo, aunque sea bien intencionado, de la mamita de uno, dan ganas de tirarlo, junto a la guagua, por el balcón, por prehistórico. Los de las amigas, aunque traten de estar en tu pellejo por un instante, ídem, porque ellas no pueden ponerse tus zapatos salvo que su vida estuviera clonada con la tuya. Y los de los hombres, a la mierda, aunque sean amorosos, guachones y sepas que los pobres también están en la etapa de “Hay cómo duele crecer” (10) con muchas dificultades, tristezas y depresiones, simplemente porque ellos no saben nada…

Amigas, primas, las felicito por soportar… Y espero que cuando me toque a mí no me miren con cara de “te lo dijimos”, o con esa mueca de autosuficiencia de las personas que se creen expertas en un tema… No, lo que espero es que aguanten mis mañas, reclamos y gritos, entendiendo que yo pensaré que soy la ÚNICA persona a la que le pasa esta desgracia…

Y espero, que me acompañen, como yo a ustedes, en la absoluta y total FELICIDAD que es mirar dormir a un hijo o hija, sintiendo por fin que sé lo que es el verdadero AMOR…

FELIZ DÍA DE LA MADRE A TODAS LAS QUE SON O SERÁN MAMÁS.


jueves, 19 de abril de 2007

ESTOY CONECTADAAAAA....



“La máquina transmisora de mensajes lanzó un agudo silbido. Enoch Wallace dejó el libro en el que estaba escribiendo y se levantó de la mesa para cruzar la habitación hasta la ruidosa máquina. Pulsó un botón, empujó una palanca y el silbido cesó. La máquina empezó a zumbar y el mensaje se fue formando en la placa, débil al principio y después cada vez más oscuro, hasta que por último se destacó claramente…” (Simak, Clifford D.; “Estación de Tránsito”, 1963, obra ganadora del Premio Hugo en 1964). (1)

Si la máquina descrita no es algo parecido a lo que hoy conocemos como Internet, ¿qué es? En la década de 1960, en el auge de la sci-fi, lo que importaba predecir era el futuro de las bombas, de las armas de destrucción masiva. La literatura de ficción ya se perfilaba como un género oscuro. Salvo en las space-opera, esas obras que se vendían y cambiaban en los quiscos, cuando la tele no era masiva, y que contaban las mismas historias de las novelas rosa y de vaqueros, pero en clave futurista, las novelas de ficción en general mostraban distopías, un futuro negro. Sin embargo, este maestro de la ciencia ficción (aunque de pocas publicaciones, siendo su única obra realmente importante la citada), consiguió adelantarnos con exquisita precisión la forma de comunicación que hoy nos convoca: la Red.

Cien años antes Julio Verne, el padre de la ciencia ficción, en su París en el Siglo XX, hablaba de máquinas parecidas a los computadores. Como nos los conocía se refería a ellas como algo parecido a los pianos… Describió un especial sistema de comunicaciones… Internet… Entre otras cosas… (2). El futuro de Verne era triste más que oscuro. No hablaba de un futuro mediato, sino de nuestros tiempos. Lamentablemente muchas de sus predicciones hoy se nos presentan como algo real, y no me refiero a los avances tecnológicos, sino a que la comunicación medial no implicaba que los Hombres estuvieran más comunicados… Todo lo contrario.

Sin embargo, Simak, es esperanzador… En su obra, en que incluso se vislumbra un video juego de simulación, el protagonista trata de sobreponerse al odio de las personas, y nada mejor que comunicándose con seres más evolucionados, en su Estación de Tránsito…

Encontrando mi propia estación de Tránsito.

Hace muchos años, recibí como regalo de Navidad una máquina de escribir usada, de ésas con maletín… El persa de Teniente Cruz en Pudahuel fue la tienda de origen…

Al lado de la vieja Olivetti de un vecino mío que escribía trabajos escolares a pedido (al que conocí tiempo más tarde), era algo moderno, liviano, y cuando uno la tecleaba, los dedos no dolían (3). En esa época yo creo que poca gente había escuchado hablar de tendinitis… Para mí, a mis ocho años, era el mejor regalo de mi vida (tanto como el conejo César Cesitar, el Taca-taca hecho por las propias manos de mi abuelo –claro que según él sólo ayudó al Viejo Pascuero-, y la Gran Capital –versión Chancho del Metrópoli)…

Fuera de algunas historias tristes que me pasaron por la máquina, con ella escribí algunos cuentillos y poemas que llevé al taller literario de la Escuela Bau, donde fui hasta 4º Básico… Las Perlas Maravillosas, El Caballo Pablito y su Amigo Jumbo (ya existía la cadena de supermercados y creo que un poco de mi actual consumismo)… Y por supuesto, la publicación de la mejor revista escolar de todos los tiempos, la Gato Félix, estampada en los diarios murales de la escuela durante un solo semestre y repartida en una poquitas copias hechas con sténcil (4)

Mis primos y su publicación de El Rebelde (5), en comparación, para mí eran algo así como Ray Bradbury (6) y su Teatro (ésa serie me alucinaba, pues, como saben, la TV siempre fue una inspiración para mí, y Bradbury ya era en mi mente pequeñita un genio, y eso que aún no leía Crónicas Marcianas o Fahrenheit)…

En el Colegio y Liceo ocupé la maquinita para mis trabajillos (salvo los tipeados por el vecino que les dije, quien cobraba por hoja, aunque a veces se caía en la ortografía, pese a que yo le dejaba los originales perfectamente revisados). En la U también. Mientras los profes nos pedían siúticamente unos “paper” (“peiiiper”), yo les entregaba trabajos a máquina mecánica y con borrones de corrector…

Así que la máquina mecánica fue reemplazada por una eléctrica en primer año de U: mi mamá me sacó una a crédito en La Polar…

Luego vino la Palm… Esa la compré yo, ya egresada de la U. Con ella escribí casi completa mi tesis y me sirvió mucho en el análisis de fallos…

Pero, escribir, lo que se dice escribir… Desde esos ocho a trece años, en que participé en concursos y exposiciones de colegio y comunales (El Principito lo tengo por el primer lugar en un concurso de poesía en Lo Prado, y Desolación por el segundo lugar en un concurso de poesía de los colegios Dagoberto Godoy y Metropolitano, donde estudiaba mi prima, claro que me tuve que hacer pasar por ella para participar), desde esa época, que no escribo…

Me compré el Benja PC con esa finalidad, retomar, luego de casi 20 años, el afán por la escritura…

Y sin querer queriendo estoy aquí, escribiendo en Internet, aunque me lean pocos, aunque a veces se rían de mí, y no precisamente por lo muy divertidos que sean mis escritos…

Y, de repente, estoy en un mundo tan distinto a aquél en que me llegó la máquina de escribir… Una vez, dije que atravesaría el umbral del futuro cuando me acercara a una puerta y ésta se abriera sola… Eso ya ocurre hace muchos años…

Ahora lo que me sorprende es que yo, que con gracia tenía una tele en blanco y negro, llamaba por teléfono sólo por emergencias en el almacén del barrio, que por suerte pude tocar un Atari una vez a la semana en clases de computación en el colegio (qué chiste) y cuando mi primo Claudio se dignaba prestarme el suyo (Claudio, eras demasiado cachilupi, porque tenías robot a control remoto, proyectora del Súper Ratón, bicicross BMX, pista de autos, persónal estéreo y Atari) (7), y que escribía en mi anaranjada máquina de escribir portátil sólo para mí (cuando salí de básica, como ninguna profe se interesaba en mi afán literario, cagué y no me atreví a mostrar más mi trabajo y con el tiempo hasta dejé de teclear)… hoy tenga contratadas cuatro líneas de celular, tenga laptop, haya tenido una Palm que se murió, y ahora, Internet en casa…

Y, sobre todo, que recién hace tan poco me atreva a mostrar mis letras… No crean que no me da vergüenza todavía, pero me hago la valiente...

Ya, eso.

PS: La versión más bacán de esta historia está en mi Blog. Al lado está el link (dónde dice “contactos vana_quilicura”)…


(1) http://www.ciencia-ficcion.com/autores/simakcd.htm


(2) http://www.analitica.com/bitblioteca/verne/sigloxx.asp


(3) http://www.telocompro.es/listado-maquinas-de-escribir-48


(4) http://es.wikipedia.org/wiki/Est%C3%A9ncil


(5) http://www.cinefania.com/tv/serie.php/17/


(6) http://www.elrebelde.cl


(7) http://personal.telefonica.terra.es/web/mallorcadisco/infoconsolas/paginas/Atari/Pong/Pong%20Sears.htm



viernes, 13 de abril de 2007

Volviendo a la Gran Capital







La primera historia que quiero contar en este blog es la de mi paso por Ovalle en Semana Santa. Paso que me conecta con mis amigos. Paso que me resetea. Tras un año de continuos reseteos... Eso me hace tan bien... La historia original fue publicada en mi fotolog (al que no abandonaré, pues me permitió hacer algo que tenía postergado desde la infancia: escribir para otros...

La razón de la dirección de este sitio es bien simple: Mis Libros Favoritos... Todos mis amigos saben que alucino con la Ciencia Ficción... Uno de mis autores preferidos es Isaac Asimov... Y uno de sus libros más especiales (no el más conocido) es "Las Bóvedas de Acero". Alegoría de la ciudad en el futuro... La ciudad, aquello que nos lleva al desarrollo, pero también aquello que nos encierra... Nuestro búnker...

En la primera foto, una de las pistas de mis teorías sobre el futuro, los saltos cuánticos, el tiempo cónico, etc... ¿Y dónde la encontré? Nada más y nada menos que en El Valle El Encanto, donde mis queridos amigos me llevaron... Pictografías diaguitas. Se explican solas... Y nos plantean mil interrogantes...

La respuesta a las dudas que nos plantea el Futuro, y que es aquello que siempre la Sci Fi busca, la respuesta a nuestro Destino, está en el libro que termina la saga del detective Elías Baley y de R. Daneel, el robot co-protagonista de la historia: "Al Sol Desnudo" ("The Naked Sun")... Según yo: enfrentarse al Sol Desnudo, a la Libertad...

Mientras, a diez años de la creación de los blogs, mi paso por el mundo, ése en que las personas nos metemos en las Bóvedas de Acero , irá quedando registrado en esta bitácora...

Vuelta de Ovalle (editado para el Blog).

Ya. Volví de Ovalle City, donde me encontré con parte de mi cargador de baterías: mis amigos ovallinos.

Todo está recambiado. Luego de 5 horas de viaje, se me apareció un amanecer de ciudad. O sea, ese pueblo no más grande que Quilicura que conocí hace unos dos años, cuando se celebraron las bodas de Pablo y Mari, el viernes me recibió con un mar de luces…

Bueno, y no sólo está cambiado Ovalle, conocida por mi colega Pedro Contreras, y las chiquillas que conocimos con el Migue en la picá Don Quijote en mi visita anterior, como “Una Ciudad Para Morir”… No, sus habitantes más ilustres, o sea, mis amigos, también han cambiado…

Les cuento… Vi a Pablo y Mari comenzando a llenar su casa con la incorporación de la Daniela (fuerza amiga, dicen que esta etapa pasa rápido, aunque yo no sé)… Conocí en terreno por fin la casa de Jacqui, a todos sus perros, gatos y demases… Y, por supuesto, la quebrada de su niñez, los caminos de polvo, el desierto unido al verde… Conocí a Andrés en su rol de Juez (con celular de turno y todo para que lo llamen los fiscales)… Vi cómo todo se transforma… Supermercados (claro que para pagar con Visa hay que esperar que la cajera se ponga de acuerdo con la niña de la Polla Gol para usar la maquinita), Juzgados bacanes (aunque mi amiga Mari durante su embarazo tuvo que subir y bajar escaleras esperando que alguien se dignara arreglar el ascensor), Pub’s y Discos (son como tres, pero el Papaya Sour estaba de miedo), carreteras espectaculares (4 lucas la gracia)… Pero, en fin, una “Ciudad Para Vivir”…

Donde, por añadidura, aún queda Tongoy, Huanaqueros, El Trapiche, Valle El Encanto… Lugares para respirar hondo y renovarse…

Al ver las fotografías de mi paso por el Norte me digo que qué importa que al llegar a casa, tras largas horas de tacos en la carretera (me zampé una película de terror entre el sueño, American Pie 3 mil y –se mueren- la discografía completa y con videos de Maná…ja) me tuviera que encajar en una micro llena, la que con su cerrar de puertas acelerado rompió mi tarjeta Bip, o que en el Centro Bip no me quisieran atender porque los reclamos y solicitudes son sólo en horario de oficina, o que ahora tenga que esperar 10 días para recuperar mi plata... Gran bienvenida a Santiago…

No, lo que importa es que sin ceremonias, y al son de unos traguitos, juegos (grande el Craneum), picadillos, música (Club de Lulú salió a carretear después) y mucha, mucha, mucha, pero mucha conversación, se olvidan las incipientes canitas y patas de gallo que se nos han atravesado en estos años, las penas, la lejanía, los desamores… el enfrentarse al mundo… Y todo es como al principio, cuando estos cinco niños pasaban las noches tratando de arreglar el mundo…